Nombres nacidos de los ríos y el bosque: el tesoro cultural que conserva Loreto
Loreto reúne una diversidad lingüística excepcional. En su territorio se hablan matsés, ticuna, kukama kukamiria, shipibo-konibo, awajún, wampis y variedades del quechua amazónico, entre otras lenguas. Esta diversidad está documentada por el Ministerio de Cultura, que registra en Loreto localidades pertenecientes a numerosos pueblos indígenas u originarios. Cada una conserva formas particulares de nombrar a las personas y de relacionarse con los grandes ríos y bosques de la región.
Los Censos Nacionales 2017 registran, en todo el país, 4290 personas que tienen el ticuna como lengua con la que aprendieron a hablar durante su niñez; 1366, el matsés, y 1185, el kukama kukamiria. Para el shipibo-konibo, el Tesoro de nombres Shipibo-Konibo consigna5555 personas que aprendieron esa lengua durante su niñez en Loreto, frente a 34 152 en todo el Perú.
Voces kukama kukamiria que llegaron al registro
En el país, 2039 personas tienen Lya (corazón o fruto) como nombre. El Tesoro de Nombres Kukamas Kukamirias reúne además Yatsɨ (Luna), Yatsɨra o Tsetsu (estrella), Setsu o Tsetsa (flor), Mararina (adaptación de Magdalena), Maniri (adaptación de Manuel), Mijiri (adaptación de Miguel) y Tsamira (adaptación de Samiria). Son nombres nacidos de palabras propias y formas con las que la lengua hizo suyos nombres llegados por el contacto cultural.
El Tesoro de Nombres Ticunas muestra que los nombres pueden expresar la pertenencia a un clan. Daueruna, nombre femenino asociado con el color rojizo de la cabeza, y Dauerucü, su par masculino, pertenecen al repertorio del clan Loro cabeza azul. Buruena, nombre femenino relacionado con una manera de gritar o cantar, y Buruecü, su par masculino, corresponden al clan Paucar.
Un nombre que podía viajar entre generaciones
El Tesoro de nombres Matsés documenta 48 antropónimos tradicionales —24 masculinos y 24 femeninos—, entre ellos Badi, Bëna, Canshë, Chada, Dame y Shani. La publicación explica su sistema de transmisión familiar, relacionado antiguamente con la generación de los abuelos, pero no ofrece traducciones individuales al castellano. Así, estos nombres pueden presentarse como parte de la memoria y los vínculos familiares del pueblo matsés, sin atribuirles significados que la fuente no consigna.
La región también quedó inscrita literalmente en el registro: 488 ciudadanos tienen Loreto como nombre, la cifra más alta entre las denominaciones regionales analizadas. En estas Fiestas Patrias, el dato resume una relación profunda con el territorio: Loreto no solo se habita, se recorre y se recuerda; también acompaña a cientos de personas desde su partida de nacimiento hasta su DNI.